
Estereotipos en la literatura y cine de género negro en el Día de las Escritoras
Por Mayte Martín, directora de LPA Confidencial.
Hoy, día 14 de octubre, se celebra el Día de las Escritoras y desde LPA Confidencial queremos celebrarlo, dado que somos conscientes de la importancia que tiene la mujer en el género negro, desde el punto de vista tanto como autora (afortunadamente cada vez con más presencia editorial), como protagonista, dando un giro en los roles y estereotipos asignados y como lectora, ya que seguimos siendo mayoría.
Hablar de estereotipos es algo muy amplio, tanto, que, si le preguntamos a la Inteligencia Artificial, nos puede hacer un listado de como mínimo 30 perfiles diferentes de personas susceptibles de tener en cuenta a la hora de describir a un personaje. De entre ellos, si nos damos cuenta solo habla en términos femeninos para hablar de la que jamás puede faltar, la víctima, y de la femme fatale, o de una pareja. El resto el policía, el detective, el socio, villano, el confidente, el abogado, el periodista, el jefe, el corrupto, el criminal, el magnate y un largo etcétera de perfiles descritos en masculino.
Bien, yo les voy a confesar que soy una luchadora constante por la igualdad de género, eso no quiere decir que pretenda adoctrinar a nadie, solo les quiero aportar algunos datos reales – ya sé que a las periodistas nos encanta darlos- y hechos comprobables, determinados comentarios que se pueden comprobar fácilmente en hemerotecas. Hacerles reflexionar como mínimo y que tengamos la absoluta convicción de que si somos lectoras y lectores o autoras y autores, debemos poner un ojo crítico y escribir con perspectiva de género y adaptarnos a la vida que estamos viviendo.
Partamos de la base de que la Real Academia Española apenas tiene mujeres, nueve exactamente, sentadas en sus sillones, y tenemos la suerte de tener una tinerfeña en ella, la lexicóloga e investigadora de primera magnitud Dolores Corbella, eso sí con sillón “d” minúscula.
Pero cada vez que una mujer triunfa en el mundo de las letras o la literatura o se le otorga un premio se habla de reparar la injusticia histórica. De hecho, por ejemplo, estoy en contra de premios literarios que otorgan galardones solo a mujeres, porque entramos en el juego de la discriminación y la no igualdad de condiciones y oportunidades. Ni quiero mentar a ese trío denominado Carmen Mola.
En el mundo de la literatura las mujeres somos legión
Tal y como recogen los datos oficiales en el Ministerio de Cultura en el informe presentado sobre hábitos lectores en el año 2023, las mujeres aventajan a los hombres en hábito lector en todas las edades, pero en las comprendidas entre los 25 y los 34 años, las mujeres alcanzan un 73,4%.
Se ha producido un ligero aumento de la lectura sobre todo desde 2019 con la pandemia, hay que recordar que el sector literario sostuvo en gran parte a la industria cultural en todo el mundo. Las mujeres han contribuido a este aumento de la lectura al alcanzar un 69,9%, frente a un 59,5% de los hombres.
En los clubes de lectura, algo que ha proliferado en los últimos años tanto o más que los talleres literarios, la mayoría de sus componentes son mujeres. En el terreno de las agencias literarias, algo imprescindible para la difusión de la obra creativa y eslabón fundamental entre el autor, la editorial y el público, el 90% están compuestos y/o dirigidos por mujeres.
En el mundo editorial, la mayoría de sus componentes es femenina, aunque los puestos directivos no reflejen esto. También debemos añadir la legión de bibliotecarias, profesoras de literatura o libreras, así como traductoras, correctoras de estilo, maquetadoras… que configuran todo un universo en torno a la literatura, donde cada vez hay más mujeres que se atreven, sí, se atreven, o sea, van perdiendo el miedo, a dedicarse a la creación literaria, tanto escritoras como ilustradoras, jóvenes y no tan jóvenes. Se podrá decir que hay buenas y malas escritoras, por supuesto, como han existido y existirán buenos y malos escritores, sin que esto haya supuesto hasta ahora ningún problema.
Presencia de detectives mujeres, periodistas inquietas, ayudantes trans o investigadoras lesbianas, abogadas, villanas. La presencia de escritoras mujeres en los libros policiales es cada vez más potente e, incluso, se animan a más, tanto en la trama como en la construcción de los personajes. Todo esto haría suponer una situación de pujanza y desarrollo de la mujer en el mundo literario. Pero, la realidad es que personajes, historias y escritoras vivimos aun en el ámbito literario la misma discriminación y los mismos retos que en la sociedad.
Según el informe, que hizo público el Ministerio de Cultura en el año 2023, la presencia de hombres ha sido apabullante. En porcentajes, sería: autores 45% y autoras: 26%. El 29% restante es ocupado por instituciones o entidades. Por tanto, nos queda un margen de un 37,8% (24.885 títulos) de autoras.
Según más datos aportados por el propio Ministerio de Cultura, en el año 2022 (no tenemos aún los del 2023) las mujeres hemos perdido cuota de publicación con relación al año 2021, por mucho que haya voceros que opinen que no es así y haya autores que se sientan “amenazados”. La Estadística realizada por la Edición Española de Libros, ha marcado que la producción de libros se resiente ante la pérdida de obras firmadas por mujeres. El mayor catálogo de las editoriales independientes lo constituyen autores extranjeros. Cada día se cierran más librerías. Pero como diría Saramago se abren más gimnasios y peluquerías. Pese al esfuerzo de las grandes editoriales, el porcentaje de mujeres sigue siendo menor frente al masculino, por tanto, no ajeno al género noir. Las escritoras lideran los campos de Infantil y juvenil y de libros científicos y técnicos.
La escritora, Ana Ballabriga, a la que hemos invitado a participar tanto en Tenerife Noir como en LPA Confidencial, ha dicho, que lo interesante es que lectores y lectoras, cuando abordamos estas obras literarias, seamos conscientes de los modelos de hombres y mujeres, de los roles de género y de las relaciones entre los géneros que ofrecen esas novelas. O también seamos conscientes de que, por interés en adaptarnos -para reflejarla- a la realidad social que retratamos, nos demos cuenta del machismo y de las limitaciones que impone la sociedad patriarcal sin cuestionarlo, como si fuera algo natural e inamovible. Este esfuerzo de toma de conciencia no es incompatible con reconocer, al mismo tiempo, la calidad literaria de las obras.
Una puede mirar atrás y cuestionarse la novela de género negro norteamericana, los años de posguerra en que las mujeres tuvieron un papel muy importante, la novela europea, igualmente. En España tuvimos un retraso en casi todo, y si tenemos en cuenta a uno de los máximos exponentes de la novela negra de los años 70, nos encontramos a un Vázquez Montalbán que ni siquiera se cuestiona su machismo. Habría que esperar algunos años para que una mujer escribiera una novela negra en España: Picadura mortal (1979), de Lourdes Ortiz, en el que la protagonista no dejó de ser un personaje masculino.
A finales de los 70 y durante la década de los 80 del siglo pasado irrumpieron mujeres que escribían novelas negras en catalán. Herederas de La gota de sangre, de Emilia Pardo Bazán, autora de la segunda novela criminal escrita en España, en 1911.
Prácticamente desconocidas en la actualidad, excepto en círculos especializados, entre ellas destaca María Antonia Oliver, murió hace un par de años, y a la que yo descubrí por Ana Ballabriga, que presentó en Estudio en lila una protagonista que se hace llamar ‘detectiva’, es vegetariana y es dura en el aspecto físico, mientras que su ayudante masculino es más delicado. Los dos casos que investiga esta pareja están relacionados con la violencia de género y las violaciones en manada. La de Oliver fue una propuesta que inspiró a Alicia Giménez Bartlett a la hora de crear a sus personajes Petra Delicado y su ayudante, Fermín Garzón, como ella reconoce. “El machismo se revela también en consideraciones y etiquetas: los hombres son padres del género, las mujeres, damas”, nos dice Ana Ballabriga.
Las mujeres, en los últimos tiempos, tienen visibilidad, pero no tienen o tienen poca repercusión. Me gustaría resaltar la película española de 2007, Mataharís de Icíar Bollaín, guion de Icíar Bollaín y Tatiana Rodríguez. Refleja la realidad de tres mujeres detectives en España y la conciliación de sus vidas con el entorno laboral muy masculinizado.
Podríamos alargar el artículo hablando de ejemplos de mujeres protagonistas, pero hoy solo quiero recordar que es el momento de las escritoras, que debemos seguir escribiendo, lo hagamos, peor o mejor que los hombres, pero poder escribir y publicar en igualdad de condiciones.
Acaba de ganar el Nobel de literatura otra mujer, Han Kang, solo 18 mujeres lo han obtenido a lo largo de la existencia de este premio, un porcentaje muy pequeño y que deseamos siga en aumento. Y no por justicia histórica, sino porque la calidad no tiene género, la literatura no tiene género, pero las oportunidades, sí.
