
Crónica de Rafa Avero: «Una de sangre en su tinta»
Cuando en la pantalla del móvil aparece una llamada entrante a nombre de Mayte Martín sé que noviembre se va a complicar un poco.
La creadora de LPA Confidencial y su eterna sonrisa te envuelven eróticamente, si entendemos el erotismo como la capacidad de anticipar el placer.
Y placer es lo que siente uno cuando participa del entramado de LPA Confidencial. Me convenció para inaugurar las jornadas, que comenzamos en El Hierro presentando mi libro La secta del volcán.
Miedo escénico minutos antes de comenzar. Temor que desapareció al contar la vida insular sobre el tremor. El consejero de Cultura, Emilio Hernández, tuvo la bondad de presentarme. El consejero es de Asamblea Herreña. También asistió el exconsejero de cultura, del PP, y una consejera de la oposición, de AHI. Del PSOE no apareció ningún cargo, cosa que ya esperaba al recibir horas antes de un dirigente del partido sus disculpas por no poder asistir ya que le habían convocado a última hora a una reunión de la ejecutiva insular. Amplia representación política. Evidentemente a VOX no lo esperaba. El acto era la presentación de un libro. Impensable que asistan a algo así. Un evento cultural. Un libro, ¡por Dios!, y la Patria, claro.
Comenzó con la proyección de fotografías que había realizado durante la erupción del Tajogayte. Primero hablamos del volcán y luego de la secta. Al finalizar tuvimos una mesa con enyesque, en la que me maravilló una vez más ver como todos compartíamos opiniones en un muy buen ambiente entre risas y buen rollito, característica esta que también define a LPA Confidencial.
La segunda intervención fue en Las Palmas de Gran Canaria. Más tranquilo. La moderación en la mesa de Mayte hace que todo fluya. Minutos antes de sentarnos conocí a quien iba a compartir la tertulia titulada Entre Ketchup y cenizas, Carlota Suárez, que presentaba su libro Muerte en el Meridiano. Comenzamos a reírnos cuando nos presentamos y ya no paramos de hacerlo, de reírnos. Un encanto de mujer, escritora divertida y ocurrente, que compartió su querencia por las lapas, “aunque allí las llamamos de otra manera y las comemos con pan”, anotó.
El LPA Confidencial provocó el encuentro con compañer@s y amistades a quienes en algún caso hacía 15 años que no veía. Y nuevas amistades que siempre surgen al amparo de este festival de las letras. Cuántas risas y buen rollito alrededor de tanto género negro impreso, de tanto cadáver encontrado en extrañas circunstancias, de tanta sangre convertida en tinta. Pues eso, larga vida a LPA Confidencial. Y que corra la sangre.
Rafa Avero
