
Crónica de Miguel Á. González: «Volver a casa»
Para mí, asistir al LPA Confidencial es como volver a casa. He tenido el privilegio de participar y colaborar con el festival desde sus inicios, y es un auténtico honor ver cómo crece año tras año. Más actividades, más participación, más islas implicadas… pero, sobre todo, el mismo espíritu: un punto de encuentro maravilloso para reencontrarme con amigos y con personas a las que admiro profundamente.
Todo este enorme privilegio no habría sido posible sin la confianza que siempre ha depositado en mí la organización del festival. En especial, tengo que agradecer a Mayte Martín, su directora, quien desde hace más de una década ha apostado por mi trabajo como escritor. Su profesionalidad y entusiasmo hacen de este festival algo único.
Este año, además, tuve la suerte de colaborar durante varios días y participar en una variedad de eventos que hicieron que esta edición fuera inolvidable. Por un lado, presenté mi última novela, Perder el equilibrio, un momento siempre emocionante que compartí con José Luis Correa, un referente absoluto en el género negro.
Pero las experiencias no se quedaron ahí. También estuve en la biblioteca de Gáldar dando una charla sobre cómo participar en certámenes literarios. Fue un evento enriquecedor, donde el interés y las preguntas del público hicieron que me sintiera, como siempre, arropado y acogido.
Otra de las novedades de esta edición fue explorar el ‘otro lado’ moderando dos mesas redondas, una experiencia distinta pero igual de apasionante. Primero, estuve charlando con Mario de la Rosa sobre su novela Que arda esta casa con nosotros dentro. Después, tuve el placer de dialogar con Victoria González Torralba sobre Buenos tiempos. Ser quien formula las preguntas y guía la conversación es todo un desafío, pero también una forma de acercarme de otro modo a la literatura y a estos grandes autores.
De todos los festivales en los que he tenido la oportunidad de participar a lo largo de mi trayectoria, puedo decir sin lugar a dudas que este es el más especial. Es un espacio donde no solo se celebra la novela negra, sino donde se construyen amistades, se fomenta el intercambio de ideas y se disfruta de la literatura en todas sus formas.
Por eso, solo puedo desearle al LPA Confidencial un éxito todavía mayor en el futuro. Que siga creciendo, que incorpore más actividades y que continúe siendo ese punto de encuentro imprescindible para todos los que amamos las letras. Y, por supuesto, que el próximo año pueda estar aquí de nuevo, escribiendo otra crónica como esta.
Larga vida al LPA Confidencial.
Miguel Á. González
