Crónica de Carlota Suárez: «Ketchup. Sol y tinta»

Participar este año en el festival internacional de novela negra LPA Confidencial fue como adentrarse en un buen thriller: emocionante, intrigante y lleno de giros inesperados. No en vano, el presidente chino Xi Jinping decidió visitar la isla el mismo día que esta juntaletras de provincias presentaba “Muerte en el meridiano”, desatando un caos digno de novela. Por fortuna, llegué a tiempo al Hotel Cristina, una de las sedes de LPA Confidencial, donde charlé con Rafa Avero sobre Kétchup, ceniza y tinta. Con Victoria González y Javier Holgado corrí mejor suerte que el presidente Clavijo, que no llegó a tiempo al pleno. Porque, aunque inesperado, el noir siempre encuentra el camino para dar continuidad a la acción.

Podría decir que visité la isla de Gran Canaria para asistir a este festival, pero “visitar” no es el verbo más adecuado para describir mi presencia en Las Palmas de Gran Canaria, porque a casa se “regresa” y así me sentí durante estos días, en casa.

Charlar con Rafa Avero, autor de La secta del volcán, fue una experiencia vibrante en la que la promoción de nuestras obras supuso tan solo una excusa para compartir y conectar. Mayte Martín, directora de LPA Confidencial y todo su equipo propiciaron una atmósfera única, en la que la generosidad y la empatía fluyeron con naturalidad, creando sinergias y haciendo de la literatura un puente entre escritores, lectores y almas afines.

Fue un placer moderar la mesa Sin previo aviso, donde escritores apasionados y talentosos como Carlos Gutiérrez, Arantxa Rufo y Jorge Fonte aportaron una visión única sobre el género, desde la creación de personajes complejos hasta el papel de la inteligencia artificial y las redes sociales en la literatura contemporánea. A lo largo de nuestra charla, surgieron reflexiones profundas, pero también momentos de humor que conectaron con el público y nos recordaron que la literatura negra no solo denuncia, sino que también entretiene. La riqueza de sus obras demuestra la vitalidad de la novela negra actual en las islas, y fue un honor ser parte de este intercambio.

La diversidad del programa de esta edición, con seis sedes repartidas en cuatro islas fue fascinante: presentaciones de novelas, talleres de escritura, encuentros con lectores, sesiones de firma… Como autora, fue inspirador interactuar con lectores y compartir impresiones sobre mis obras y las de otros colegas.

Uno de los momentos más enriquecedores fue visitar, con la escritora, periodista y directora del festival Mayte Martín, el Instituto de La Isleta. Hablamos con adolescentes sobre literatura y su interés y curiosidad fueron un soplo de aire fresco. Siempre he creído que el tiempo que se dedica a los jóvenes es el mejor invertido. Ellos son el futuro, y debemos sembrar nuevos lectores mientras cuidamos a los que ya tenemos.

Cerré mi participación en la cuarta edición de LPA Confidencial visitando el escenario de Muerte en el meridiano. La isla de El Hierro, con su silencio y belleza salvaje, parece hecha a medida para el género negro. Las charlas aquí tomaron un tono más intimista, casi como si cada palabra resonara con la magia y el misterio del entorno.

Hablé de Andrea Sabugo, Minerva Novoa y una taxista con mucho que contar con la escritora canaria Josefa Molina, quien sumó a mi experiencia calidez y talento. En este mismo acto, tuve el honor de conversar con Elio Quiroga sobre la adaptación de La estrategia del pequinés, de nuestro querido Alexis Ravelo, cuya sombra luminosa sigue presente en cada rincón del festival, como lo está también en quienes le conocimos.

No puedo dejar de mencionar el trabajo impecable de los organizadores, quienes lograron que todo fluyera con una profesionalidad admirable. Desde la promoción hasta la ejecución, donde cada detalle estaba cuidado, permitiendo que los asistentes disfrutáramos al máximo de un festival que se consolida como una de las citas imprescindibles en el panorama de la novela negra a nivel nacional.

Mientras vuelvo a casa, no puedo evitar recordar las palabras de uno de los asistentes: «La novela negra no es solo un género, es una forma de mirar el mundo». Estas jornadas me han recordado eso y más: la literatura conecta, inspira y nos invita a reflexionar.

Carlota Suárez

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